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jueves, 12 de octubre de 2017

EL SISTEMA SANITARIO Y LA GESTIÓN DE HERIDAS


NUESTRO SISTEMA SANITARIO: ¿DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO?

                  Todo el mundo habla del Sistema Sanitario… ,
 ¡Se supone que sabemos lo que es!


VEAMOS: Un sistema, es un todo en el que sus partes están interrelacionadas; un conjunto ordenado de elementos que se encuentran interrelacionados y actúan entre sí con un mismo objetivo; para Spedding (1979) la principal característica es que “puede reaccionar como un todo al recibir un estímulo dirigido a cualquiera de sus partes”.
Entonces…. Atendiendo a esta definición,  ¿podemos hablar de sistema sanitario?. Porque..., la realidad es que al analizar el funcionamiento habitual de los servicios sanitarios, entre las dificultades provocadas por las características especificas de las organizaciones sanitarias podemos destacar las siguientes:
- Complejidad organizativa
- Segmentación departamental
- Escasa coordinación interniveles
- Poca capacidad de adaptación a las demandas cambiantes
- Excesiva variabilidad terapéutica
- Procesos poco centrados en el paciente
- Los ciudadanos expresan sus deseos de una mejor atención en términos de:
               - accesibilidad
               - efectividad
               - seguridad
               - información
               - así como demandando el derecho a opinar y participar en su curación.

RESUMIENDO: Se ha de jugar entre la realidad de una organización, cuya estructura tradicional dificulta la comunicación y relación entre sus elementos, y un usuario que quiere una mejor asistencia sanitaria entendida como proceso adaptado a sus necesidades bio-psico-sociales.
Y entonces… QUÉ?

POR  SUERTE:  La posibilidad de centrar la gestión de las instituciones sanitarias en “procesos asistenciales continuos”, puede dar respuesta a muchos de las expectativas de los ciudadanos, mejorar los puntos críticos del actual sistema de gestión, y contribuir a globalizar la asistencia.

                                  “procesos asistenciales continuos”





Parece que los CATIC funcionan, aunque de maneras diferentes y metodologías dispares. Para entender completamente su utilidad y validez, es indispensable dar un paso más, tal y como se describe en el cuadro anterior.
Desde hace un tiempo se está empezando a concretar la figura de enfermer@ referente  y de UFHE (Unidad Funcional de Heridas), pero también se pueden cometer los mismos errores que con la formación de los CATIC. Por ello es necesario plantearse a priori las siguientes cuestiones en lo que a estos elementos emergentes se refiere:

1)¿Cuál sería la situación de la figura de enfermer@ referente en el organigrama del departamento?

2) ¿Qué patologías se incluirían en la cartera de servicios de la UFHE?

3) ¿Quiénes serían los responsables de diseñar el “proceso asistencial continuado” en la UFHE?

INPUT-PROCESO-OUTPUT


4)¿Cómo se articularía la comunicación entre los tres pilares del proceso de atención que están implicados en atender  las necesidades  del “proceso asistencial  continuado” y la Dirección-Gerencia, y cuál sería el “QUÉ-QUIÉN-CÓMO” de cada uno de estos elementos?



5) En el caso de Enfermer@ Referente (ER) ¿La cuestión QUÉ-QUIÉN-CÓMO podría quedar resumida en la siguiente tabla?



6) Resumen muy breve del PROCESO; ¿ensamblaje de todos los elementos?.
6.1- Fase estratégica: Mapa de procesos. Priorización. Metodología.
6.2- Fase desarrollo: Líderes de grupos. Descripción de los procesos priorizados.
6.3- Fase implantación: Actividades e indicadores. Preparación de los profesionales (formación), y de la organización (recursos).

jueves, 25 de febrero de 2016

PENSAR, SENTIR, ACTUAR



La atalaya sanitaria
¿Se puede innovar desde una gerencia?

Julián Ezquerra Gadea, secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts)

Lunes, 22 de febrero de 2016, a las 11:08
“Cuando se innova, se corre el riesgo de cometer errores. Es mejor admitirlo rápidamente y continuar con otra innovación”. Steve Jobs.

Hace mucho tiempo que escuchamos y leemos sobre la necesidad de introducir modificaciones en el Sistema Nacional de Salud, en sus estructuras directivas, sus organizaciones, sus arraigados principios, el inmovilismo de sus trabajadores, etc. Y es cierto que los responsables muy pocas veces se han atrevido a dar pasos en busca del cambio. Es difícil y arriesgado intentarlo, y las ocasiones en las que se ha hecho, han generado mucha resistencia y grandes problemas.

Desde el año 1997, cuando se aprobó la Ley 15/1997 de 25 de abril, sobre habilitación de nuevas formas de gestión del Sistema Nacional de Salud, han sido varios los intentos de introducir nuevas fórmulas de gestión en las Instituciones Sanitarias, y básicamente se hicieron a base de crear algunas Empresas Públicas, Fundaciones, Concesiones Administrativas, o Conciertos.Todas ellas fueron más bien testimoniales y no se implementaron con decisión, imagino que por constatar que el modelo no era lo que se esperaba, que sus bondades apenas se demostraron, y quelas diferencias con el modelo tradicional eran mínimas. Además esta Ley que posibilita nuevas formas de gestión, ha sido denostada por muchos motivos e incluso criticada por algún partido político que la refrendó con su voto en el Parlamento.

Lo último que hemos vivido ha sido el intento de cambio drástico que intentó la Comunidad de Madrid con la peregrina idea del entonces Consejero Fernández Lasquetty  de “privatizar” la gestión íntegra de 6 Hospitales que ya estaban funcionando con un modelo P.F.I. Aquello ya sabemos cómo terminó, y tengo que decir que afortunadamente, pues supuso el final de este nefasto Consejero y su idea. Por tanto, hemos pasado de experimentos tipo Empresa Pública o Fundaciones, a privatizaciones fracasadas, sin hacer algo que me parece más interesante, como es dejar a los profesionales de la gestión y sanitarios desarrollar experiencias de gestión moderna, participativa, innovadora, en las que se entienda de forma clara que el éxito de las organizaciones depende de sus trabajadores y dirigentes, que deben formar un binomio inseparable e íntimamente relacionado. Pretender innovar solo desde las gerencias es imposible, así como lo es hacerlo desde los profesionales si no cuentan con las primeras.

La Asamblea de Madrid aprobó por unanimidad la puesta en marcha de una Moción sobre profesionalización de la gestión, que contiene las bases que permitirán introducir los cambios necesarios en las estructuras de gobierno y gestión de los centros sanitarios. Ahora se está en fase de elaboración de la Ley que haga realidad esta iniciativa, siendo el momento de participar todos en ello. No solo es el Gobierno quién debe estar tras ello, pues toda la oposición se hace copartícipe de la misma. Y si se quiere una verdadera Ley innovadora, deben dar participación a gestores y profesionales, pues lo contrario sería elaborar una nueva Ley condenada al fracaso.

Y todo esto lo relaciono con el título de este artículo. ¿Qué tienen que ver los gerentes con la innovación? Pues a mi juicio, mucho. Hay gerentes “clásicos”, cercanos a la docilidad ante quien le nombra y que es un clásico Administrador, un tipo de gerente muy habitual, y los hay que tienen cierta autonomía, posiblemente debido a que su “enchufe” sobrepasa al político cercano de turno, e intenta desde esa fortaleza algunas cosas novedosas, que hay que decirlo también, no siempre son buenas. Pero como decía Steve Jobs, “Cuando se innova, se corre el riesgo de cometer errores. Es mejor admitirlo rápidamente y continuar con otra innovación”. Es el momento de innovar, saber rectificar a tiempo, no tener miedo al cambio, “parar, pensar y actuar” frase que usaba ante los residentes para que entendieran que en situaciones de urgencia no se deben precipitar. Y ahora el Sistema está en una situación de urgencia, que necesita acciones meditadas y certeras. Los gestores y sus asociaciones deben dar un paso al frente y convencernos de que sus aportaciones, dentro del modelo de Sanidad Pública Universal, son capaces de preservarlo y hacerlo más eficiente, sostenible, ágil, participativo, no dependiente de vaivenes políticos y con planificación a corto, medio y largo plazo. Y también los profesionales, los que hemos dicho alto y claro que la gestión pasa por la implicación de los mismos, por la gestión clínica, por la corresponsabilidad, por la demostración de que no somos el problema, sino la solución. Es hora de demostrarlo, dar un paso al frente e implicarse. Necesitamos gerentes “conseguidores”, auténticos líderes en la innovación que sean capaces de ilusionar a los profesionales e implicarles en la gestión.

miércoles, 15 de octubre de 2014

OTROS MODELOS DE GESTIÓN SON POSIBLES ¿ESTAMOS DISPUESTOS?


600.000 euros para tener unos funcionarios motivados

El Gobierno vasco invertirá esa cantidad hasta 2017 para un programa que pretende una 'revolución' en la forma de trabajar de los empleados públicos y en los modos de gestión.
El programa, Aurrerabide, prevé que dentro de dos años y medio 5.000 trabajadores y otros 600 jefes estén involucrados en él.
El Gobierno Vasco destaca que la política antiterrorista acumula condenas del TEDH
El portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, tras la reunión del Consejo de Gobierno.
Los empleados públicos vascos ya tienen otro plan guberbamental que, como los anteriores, pretende 'revolucionar' de alguna manera el modelo de la gestión pública en la Administración. Y cuidar a sus funcionarios. El Gobierno de Urkullu ha aprobado Aurrerabide, un modelo que se pretende "innovador" y que busca la "excelencia" en la oferta de servicios públicos de la Administración vasca. Como los anteriores.
Pero el plan tiene un coste. La previsión es que de aquí hasta 2017 el Ejecutivo va a invertir 600.000 euros en la formación de los empleados publicos. Y con ese dinero, el Ejecutivo espera contar ese año con 5.000 trabajadores y 600 jefes -con "responsabilidad en la gestión", según precisa el Gobierno- metidos de lleno en las nuevas dinámicas de trabajo que se pretenden impulsar.
¿Cuáles son esos novedosos modelos de gestión? Se pretende que las personas que trabajan para la Administración puedan planificar objetivos. Que la gestión de esos servicios públicos se haga para dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía. Y también se espera poder gestionar equipos humanos para motivar e ilusionar a los funcionarios y que éstos gestionen de una manera innovadora.
¿Cómo acogerán los empleados públicos el nuevo sistema? La iniciativa ha tenido, como en los anteriores planes, una experiencia piloto en la que se embarcaron "de forma voluntaria" 300 personas de 35 unidades organizativas diversas. Pero llega en un momento de alta conflictividad en la Función Pública (Sanidad, Ertzaintza) y en el que todos los sindicatos -ELA, LAB, CC OO y UGT- de la Función Pública han rechazado radicalmente el anteproyecto de Ley del Empleo Público Vasco aprobado recientemente por el gabiente de Urkullu.

viernes, 11 de julio de 2014

LA COSA ESTÁ MUY VERDE

BLOGS DE MÉDICO CRÍTICO
El recambio generacional sanitario que no llega...
Por Médico crítico
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Durante los dos últimos años se han perdido28.500 empleos en sanidad según una estadística publicada por el Ministerio de Hacienda; estadística tramposa porque no tiene en cuenta a los trabajadores eventuales ni a los contratados por empresas privadas que prestan servicios a la sanidad pública (desde personal de limpieza hasta médicos que trabajan a sueldo de empresas como Ribera Salud o IDC –el-artista-antes-conocido-como-CAPIO-).
 
Si bien siempre decimos que la financiación es la responsable de la sostenibildad externa del sistema y que es conditio sine qua non para dicha sostenibilidad, la existencia de una plantilla de profesionales suficiente en número y capacitación es una condición imprescindible para que ese sistema sanitario funcione en el día a día.
 
Más allá de lo que arrojan estos números –que en su magnitud son más anecdóticos que informativos porque no nos muestran más que una parte muy sesgada del universo sanitario-, hay un dato que
nos parece alarmante porque puede suponer una gran amenaza para el futuro a medio plazo del sistema público de salud: la falta de relevo generacional.
 
Con la llegada de las restricciones en la contratación de personal una de las cosas que ha ocurrido es que se ha agrandado aún más la dualidad (que no es dua, sino trina) de los trabajadores sanitarios:
estatutarios con plaza megafija – interinos más-o-menos-asentados – eventuales convertidos en eternos eventuales.
 
Esto que se podría ver simplemente como un freno en el desarrollo profesional de los jóvenes médic@s, enfermer@s, auxiliares,…, teniendo que esperar más tiempo para poder seguir escalando en la línea sucesoria de la aristocracia sanitaria, puede tener efectos tan dañinos para dichos profesionales como para el sistema en su conjunto.
 
Decía recientemente Ulrich Beck en una entrevista publicada en eldiario.es, acerca de los políticos actuales:
“Esta generación de políticos en su mayoría se crió en un mundo seguro. No piensan en el cambio, son pragmáticos. No hay tantas diferencias entre los distintos partidos, de hecho no hay mucho debate sobre las alternativas. Y sí, ellos no saben lo que es sufrir para empezar de nuevo. Pero esto no es solo acerca de los políticos, los científicos sociales tienen el mismo problema también.Todos ellos se adhieren a temas muy específicos y no ven que todo el entorno está cambiando. Este es un problema muy importante.”
Lo que quiere decir Beck, y que es aplicable también al mundo de la sanidad, es que los que ostentan los puestos de responsabilidad en nuestra sociedad no entienden cómo funciona la sociedad
actual. Justo en el momento de mayor rapidez de cambio en las dinámicas sociales –e individuales en lo relativo a la posición del individuo en la sociedad y consigo mismo- nos encontramos con una ralentización de los procesos de relevo en las instituciones (políticas, universitarias, sanitarias), de modo que podemos llegar a la situación de que los que nos guíen por las aguas del cambio sean los que en condiciones normales estarían más ahogados.
 
Este hecho me parece especialmente relevante en la organización de la sanidad y en la práctica de la medicina/enfermería (normal que me parezca especialmente relevante… ceguera cognitiva se llama); la relación entre el individuo y la salud/enfermedad es reflejo de las pautas sociales de interacción con el entorno y los demás, por ello, la falta de comprensión del cambio constante que se produce en estas interacciones puede llevarnos a analizar con marcos obsoletos problemas que se mueven de otra forma.
 
¿Un ejemplo? Cuando la sociedad muestra signos de querer incrementar su nivel de participación en los procesos de toma de decisiones, establecimiento de prioridades,…, cuando la sociedad pide que su voz –politonal- se escuche y se le dé importancia por parte de las instituciones, surgen iniciativas como la creación de comisiones de participación dentro del Servicio Andaluz de Salud, consistentes en la elección por sorteo (participación obligatoria por sorteo, podríamos definirla) de unos interlocutores ¿representativos? Para que expongan la voz del pueblo dentro del sistema sanitario. La creencia de la época de la cultura-de-la-transición según la cual mientras a la población se le oferten los servicios ésta no va a exigir mayores espacios de participación y deliberación es muestra de que hace falta un recambio urgente. 

[cuando hablamos de recambio generacional no siempre aplicamos el criterio cronológico para establecer la generación, sino que nos referimos a la presencia de las ideas y visiones que acompañan a generaciones y que no tienen que pertenecer de forma unívoca a las personas nacidas en una u otra década]