viernes, 10 de enero de 2014

FELICIDADES POR LAS 4 NUEVAS ESTACIONES


Las cuatro estaciones, inspiración psicológica

El otoño simboliza el desapego y la depuración; el invierno, la quietud y la introspección; la primavera el renacer; y el verano la luz. Consejos para que cada una de las temporadas del nuevo año nos sirva de inspiración para mejorar y alegrar nuestra existencia y bienestar
 
 
En el año que acaba de comenzar, la sucesión de las cuatro estaciones puede servir de “asidero psicológico, como fuente de inspiración, como un despertador y, a la vez, como un recordatorio permanente, para acometer algunos cambios y mejoras en nuestra vida”, expone Elena Villalba, subdirectora de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal (EEDT).
La EEDT (www.escuelatranspersonal.com) mantiene una activa presencia en América Latina, donde imparte cursos y talleres, presenciales y online, de respiración holoscópica, mindfulness, meditación zen y educación transpersonal, entre otros.
Esta experta reconoce que, a veces, nos despistamos de nuestros propósitos para el nuevo año, los olvidamos con el correr de los días y van perdiendo fuerza en nosotros, por lo que las cuatro estaciones anuales pueden ayudarnos a mantenerlos vivos y a perseverar en ellos, si inspiramos nuestros cambios en el simbolismo de cada temporada.
“Los fenómenos y condiciones climáticas en que nos inspiramos también nos ayudan a recordar propósitos, porque se mantienen presentes durante un lapso prolongado”, señala esta terapeuta.
Partiendo de esta idea básica, la subdirectora de la EEDT, sugiere algunos objetivos de crecimiento personal y autoconocimiento, inspirados en las características y fenómenos naturales de cada estación.
 

Primavera: el renacer

La primavera simboliza el florecer y el renacer, ya que la vida resurge en todo su esplendor, las plantas dan flores y frutos, y los animales realizan sus cortejos, invitándonos a que nuestra existencia también florezca y fructifique, y a entregarnos al amor, expresa Villalba.
Es buen momento para “recuperar la conexión con nuestros anhelos más profundos y materializar un sueño o deseo de nuestra alma, que lleve largo tiempo retraído”.
Cómo sugerencia práctica para esta estación, la especialista propone “crear una nueva visión del ciclo anual que comience en ese momento. En ella nos plantearemos una meta final y varios objetivos encaminados hacia ese fin, así como el planteamiento de los pequeños pasos y acciones dirigidos para conseguirlo en los siguientes doce meses”.
“Instalar cuatro nuevos hábitos en nuestra vida, en lo físico, emocional, mental y espiritual, así como desarrollar un plan de acción para materializar un sueño/anhelo del alma, por ejemplo formarnos como profesionales en una actividad en que podamos plasmar nuestra vocación de servicio”, son otras opciones para esta época de renacimiento, según Villaba.

                                                                     Otoño: depuración

Villalba indica que el otoño “es representativo del desapego y la depuración, ya que la caída de hojas puede simbolizar la necesidad de “soltar” viejas actitudes, comportamientos, ideas y personas que ya no nos hacen felices o nos lastran, desintoxicando así nuestra vida”.
 
Algunos propósitos adecuados para esta temporada, según esta experta, pueden ser “liberarnos de viejos condicionamientos que impiden nuestro crecimiento y desarrollo pleno y soltar una actitud concreta que dificulte nuestra relación con los demás, como tener expectativas equivocadas o abrir juicios sobre otras personas”.
Sugerencias prácticas para avanzar en este sentido son: limpiar y renovar los espacios en que vivimos como una forma de “liberarnos” de lo viejo; llevar un “diario de introspección”, donde apuntaremos las sensaciones emocionales que nacen de la revisión de dichos espacios; practicar el caminar contemplativo en parques o bosques; e iniciar una terapia para profundizar nuestro autoconocimiento y liberarnos de aquello que condiciona nuestra personalidad.
 

Invierno: mirar hacia dentro

 







El invierno es una estación en la que el frío, las inclemencias del tiempo y la mayor duración de la oscuridad, invitan a mirar hacia nuestro mundo interior, así como a cultivar el sosiego y el silencio, por ello Elena Villalba indica que “podemos proponernos recuperar un espacio interior de conexión con nosotros mismos y soltar nuestra identificación con algún aspecto limitado de nuestro ser, como la inseguridad, la distracción o la inconstancia”.

Enfocar la atención en nuestra propia respiración, en como el aire entra a nuestro cuerpo, llena nuestros pulmones, permanece dentro y después sale, así como concentrarnos en la llama de una vela, practicar la meditación sentada o participar en un retiro meditativo o de atención plena, son caminos validos para fomentar la introspección y la calma, según esta experta.




 

Verano: la inspiración de la luz

Después llega el verano, con su luz y calidez, una estación en la que, según esta experta, “el fuego y la luz solar pueden inspirarnos para perseguir nuestras metas con pasión, aumentar la calidez en nuestras relaciones con nuestros seres queridos y procurar que nuestra existencia sea más luminosa y positiva”.
 
Algunos propósitos ideales para esta temporada son, según Villalba “recuperar el ‘calor’ que emana de nuestro corazón, poniendo pasión en la vida, así como abrir un tiempo dedicado a la creatividad en lo cotidiano y expresar, o materializar, un fruto artístico a través de cualquier disciplina que resuene en nuestra alma”.
Para ayudar a hacer realidad estos objetivos, la subdirectora de la EEDT propone practicar el “caminar contemplativo al aire libre, sintiendo los elementos, el aire, el agua, la tierra, el sol…, y contemplar el amanecer o el anochecer, con plena atención”.
 

sábado, 14 de diciembre de 2013

LO BELLO Y LO SINIESTRO EN LA DEPENDENCIA

Con copagos de hasta 700 euros,

condenan a los discapacitados
a la pobreza absoluta

Las cartas que cuantifican el dinero que deben pagar
por ir a centros desatan la indignación del colectivo

14.12.2013 | 12:33

Luisa, con síndrome de Down, tendrá que pagar 160 ? al mes.
Levante-EMV. Paco Cerdá
Aunque es tiempo de postales navideñas que desean esperanza y prosperidad, cientos de discapacitados valencianos han empezado a recibir una carta menos agradable: la resolución de la Generalitat que informa del dinero que han de pagar, a partir del 1 de enero, por usar servicios de Bienestar Social como residencias, centros
de día, talleres ocupacionales o pisos tutelados que hasta ahora utilizaban de forma gratuita. Es el llamado copago de los discapacitados. Y las cuantías del copago individual que figura en las cartas que han empezado a llegar a sus destinatarios van desde los 70 euros hasta los 700 euros al mes en 14 mensualidades, cada uno en función de su capacidad económica. «Eso es condenar a la pobreza absoluta a las personas con discapacidad y abocar al cierre a muchoscentros», auguró ayer Mario Puerto, presidente de la Federación de asociaciones en favor de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo de la Comunitat Valenciana (FEAPS CV).

La temida carta llegó anteayer a mediodía acasa de Luisa Barreira, valenciana de 42 años, con síndrome de Down y una discapacidad del 69 %. «Traigo carta certificada», anunciaba el cartero. La recogió Concha, de 61 años, hermana de Luisa. Concha es soltera y cuida de su hermana y de su madre, de 88 años. La carta era clara: a partir de Año Nuevo, Luisa tiene que pagar 160,32 euros multiplicado por 14 mensualidades por asistir al taller ocupacional al que va de lunes a viernes de 9 a 17 horas. La pensión de orfandad de Luisa es de 360 euros. Si se echan cuentas, le quedan 2.000 euros para pasar todo el año. Ropa, comida, la piscina para mejorar la psicomotricidad, el copago farmacéutico que necesite? Todo. La madre tiene una pensión de 900 euros y Concha, en paro desde hace más de un lustro, sobrevive con 426 euros al mes. En esta casa cada euro cuenta. Concha, que vio como su padre moría de alzhéimer antes de cobrar un euro por la dependencia que tenía reconocida, es directa: «¿Qué supondrá el copago? Pues que ahora no sé lo que comeremos. Porque hay que pagar luz, agua, teléfono, gastos de comunidad, calefacción? Bueno, a lo mejor nos daremos una paliza para calentarnos y no hacer gasto». El sentido del humor no se lo roban. Tampoco la combatividad: «Nos quieren quitar de en medio. Quieren que cojamos a los niños para ella su hermana siempre será «la xiqueta» y nos los llevemos a casa. Pero antes me sentaré en la conselleria y no nos moverán de allí», advierte mientras anuncia que recurrirá la resolución.
 
La misma carta ha llegado al domicilio de Miguel Ángel Forner. Una de sus dos hijas, de 27 años, sufre una discapacidad intelectual y su minusvalía supera el 65 %. Nuria acude cada día a un taller ocupacional en Sant Vicent del Raspeig. Hasta ahora iba gratis: era el recurso que le asignaba la Ley de Dependencia. Ahora, sin embargo, deberá pagar 70,02 euros al mes. Catorce veces al año. Su pensión ronda los 540 euros al mes. Su padre compara el poco uso público de la educación que ha hecho su hija nada de bachilleratos ni carreras universitarias con respecto a lo que deberá pagar. Él, antiguo empleado de banca, se ha prejubilado para poder cuidar a su hija. Anteayer recibió la carta. Y se llenó de indignación. «Es un despropósito absoluto. ¿Piensan solucionar todo el expolio de la Comunitat Valenciana aplicando un copago a los discapacitados? ¿Alguien se cree que cobrando de 70 a 700 euros a estas personas pueden resolver el desaguisado que hay aquí?», pregunta.

El lunes, reuniónDe entrada, las entidades se reunirán el lunes para preparar los recursos contra las resoluciones. «La forma de calcular lo que cada uno debe pagar es dispar: a unos les cuenta la renta
personal y a otros también la situación familiar. Los cálculos no están claros», afirma Mario Puerto, de FEAPS CV. Los recursos deben presentarse antes de 30 días. «Esto afecta a mucha gente joven que ahora se verá desasistida. Algunos no podrán pagar los servicios y se quedarán en casa. Los derechos sociales lamenta se están tumbando de la noche a la mañana».
 
 

 

martes, 3 de diciembre de 2013

UN MUNDO SIN ENFERMERAS - A WORLD WHITHOUT NURSES


 ¿qué te parece nuestro futuro?

Educación Ausmed presenta:
Un mundo sin enfermeras.
¿Qué significaría? Hay más de 7 billones de personas en el mundo.Pero sólo 17 millones de enfermeras.
¿Por qué debe importarte?
 Menos enfermeras significa:
1) Que su vida podría ser más corta;
2) que tiene una mayor probabilidad de contraer una infección grave o experimentar más complicaciones de intervención quirúrgica u hospitalización; 
3) la vida o la muerte para los pacientes de cuidados intensivos;

Las enfermeras pueden ayudarle a vivir una vida más larga, más sana y más feliz
 ¿Cuál es su secreto?:
1) Atienden a las personas no las condiciones;
2) Evalúan a la persona en su totalidad;
3) Educan a la gente y hacer de la prevención una prioridad.

Mientras que la tecnología y la investigación avanza, lo mismo ocurre con el conocimiento y la inteligencia de nuestras enfermeras
A partir de estudios universitarios, prácticas clínicas y al desarrollo profesional continuo. ¿Por qué? Porque que la educación mejora los cuidados (Seminarios, jornadas de estudio, libros de texto, el aprendizaje en línea y conferencias);
Las enfermeras también son cada vez más mayores, más de la mitad de las enfermeras son mayores de 40 años y el 20% de las enfermeras llegará a la edad de jubilación en los próximos 5 años.

Muchas naciones comparten un problema común: Una grave escasez de enfermeras; Los Estados Unidos podría necesitar más de 1 millón de enfermeras para el año 2020; el gobierno australiano estima que 90.000 enfermeras se retirarán en 2020; En Reino Unido, se espera que alrededor de 180.000 se jubilarán en los próximos 10 años. Eso es casi la mitad de las enfermeras.
En un mundo sin enfermeras: 
¿Quién va a cuidar de sus seres queridos? 
¿Quién va a atender a las personas con enfermedades crónicas?
 ¿Quién va a cuidar de ti? 
¿Por qué debe importarte?

Mis agradecimientos a
Carlos Cuevas Sánchez, EIRde enfermería familiar y comunitaria, Unidad Docente Cuenca, por facilitar el enlace que ha  originado esta nueva entrada

jueves, 14 de noviembre de 2013

martes, 29 de octubre de 2013

MEDICARE VS MEDICAID: ¿A DÓNDE VAMOS EN ESPAÑA?


Medicina socializada frente a Medicina capitalista: ¿personas o dinero?

Socialised medicine versus capitalist medicine:people or money?
http://zl.elsevier.es/es/revista/atencion-primaria-27/articulo/medicina-socializada-frente-medicina-capitalista-90249564
Salvador Pertusa Martínez a, ,

a Médico de familia, Centro de Salud de Cabo Huertas (Alicante)


Artículo


Como parte del proceso de actualización que me permite el mes especifico de formación (MEF) otorgado por la Unidad Docente de Medicina de Familia de Alicante, este año he elegido realizar una estancia en los Estados Unidos de América para conocer su sistema sanitario, especialmente su Atención Primaria, y analizar las ventajas y desventajas del mismo en relación con nuestro servicio nacional de salud y con otros servicios internacionales como el británico, que también estudié hace unos pocos años.

No resulta fácil en 3 semanas diseccionar y comprender en profundidad un sistema tan complejo como el americano pero sí hacerse una idea cabal de cómo trabajan los médicos de familia americanos, sus preocupaciones, sus intereses, sus dificultades, su vida, objeto de mi estancia en este país.

El pasado 3 de marzo aterricé en Filadelfia excitado y lleno de ilusión por cumplir un viejo sueño. A priori, la tarea no se presentaba sencilla pero me considero muy afortunado al haber contactado con las personas más adecuadas del mundo que han hecho posible mi sueño americano ("my American dream") y a las que estoy enormemente agradecido (ver agradecimientos).

El Dr. Michael Doyle ha sido mi principal guía y me ha mostrado una imagen plena de lo que es (o yo matizaría de lo que ha sido durante muchos años) un médico de familia americano. Trabaja solo en su clínica abierta hace ya más de 50 años, con la ayuda de una recepcionista y una manager, su esposa. Yo lo calificaría como el médico de familia «todo terreno» que a mí siempre me habría gustado ser: pasa consulta en un despacho de su centro de salud, realiza todo tipo de actividades médicas y clínicas, incluidas la extracción sanguínea, la toma de presión arterial, la realización de ECGs, los procedimientos habituales de cirugía menor, etc.; acude a los domicilios de sus pacientes y a las residencias de ancianos de la zona cuando es requerido y, además, visita diariamente a sus pacientes ingresados en el hospital de su área. Y uno no puede menos que preguntarse si un médico es capaz de hacer todas estas actividades diariamente. Y la respuesta es un si categórico que yo he tenido la fortuna de comprobar personalmente.

En un día normal atiende a unos 15-20 pacientes en su consulta (de 9 a 12 h y de 14 a 17.30-18 h) y hacia el mediodía, tras una comida ligera durante el camino, acude al hospital a visitar a sus pacientes ingresados (3-5). Aunque suele trabajar todavía con historias clínicas en papel, posee un ordenador en su despacho que utiliza parcialmente para registrar los datos más importantes de sus pacientes, y para conectarse con su hospital de referencia. Es todo energía, experiencia, ganas de aprender, sabiduría y prestigio, con un trato muy cercano con sus pacientes. Desgraciadamente también compruebo que es «una especie a extinguir».

La otra clínica que he visitado, el Howell-Jackson Medical Center, y en la que pasado consulta con el Dr. John Gumina y su equipo es muy diferente, más moderna, totalmente informatizada y constituida por un grupo de diferentes profesionales un poco más parecido a nuestros equipos de Atención Primaria pero todavía con importantes diferencias: son 5 médicos de familia, 2 enfermeras, 2 auxiliares de clínica y varias administrativas (unas 14-15 personas en total) que ofrecen consulta de Medicina de Familia, servicios (no consulta) de Enfermería, extracciones sanguíneas (que realiza una persona especializada que llaman una «phlebologist» o flebóloga, que no es una enfermera) y servicio de Radiología (que realiza una técnico de rayos). Llama un poco la atención el papel de Enfermería, supeditado al del médico como en España, pero no como en el Reino Unido.

En ambos centros sanitarios sorprende la distribución de los despachos, el mobiliario y la forma de atender a los pacientes. Disponen de múltiples despachos pequeños de unos 8-10 m2 que utilizan bien como despachos médicos bien como salas de exploraciones, dotadas con una mesa de exploración moderna, automática y regulable en altura y una pequeña tarima o mostrador donde está ubicado el ordenador y el diferente material clínico en pequeños armarios. No existe una mesa donde el médico o la enfermera entrevista al paciente. Estos profesionales realizan la anamnesis y la exploración casi simultáneamente mientras el paciente permanece sentado en la mesa de exploración. En el primer caso, el médico tomaba sus notas a mano y en el segundo lo hace a través de un completo programa informático local aunque el centro está conectado con el hospital de referencia y con otros centros pertenecientes a la compañía de seguros que gestiona esta zona. Mi impresión es que prestan poca atención a la entrevista clínica.

Básicamente y desde el punto de vista clínico he observado muy pocas diferencias en el abordaje de los pacientes y siento que mis colegas americanos tienen poco que aportarme como médico de familia. Podría decirse que tenemos los mismos pacientes, con los mismos problemas de salud y similares aproximaciones diagnósticas y terapéuticas, aunque con pequeñas diferencias. Lo que en cambio llama poderosamente la atención es la forma en que los pacientes acceden al sistema, cómo se desenvuelven por él y la permanente atención a un elemento: el dinero. Y es que aquí y con gran diferencia con nuestro Sistema Nacional de Salud o el NHS británico las empresas que financian los servicios sanitarios son las grandes compañías aseguradoras. Y a diferencia de nuestros países (España, Reino Unido) las reglas de juego en cuanto a temas sanitarios se refiere son muy diferentes: se rigen por las reglas del mercado.

Si un paciente precisa asistencia sanitaria en un centro de salud, clínica especializada u hospital debería tener suscrita una póliza de seguro médico con una compañía aseguradora. Así, la mayoría de los trabajadores tiene suscrito un seguro médico (existen múltiples planes de salud) bien a través de su empresa o mediante una suscripción individual o familiar que debe abonar el propio trabajador. Existen dos tipos básicos de seguro estatales llamados Medicare, que cubre la asistencia a los jubilados y a las personas con discapacidad acreditada, y Medicaid o beneficencia social para los pacientes que no tienen recursos económicos. Si uno carece de una póliza de seguros o de alguno de estos seguros comentados debe pagar la atención recibida íntegramente de su bolsillo.

Como se podrá fácilmente comprender, todos los seguros no son iguales, no ofrecen las mismas coberturas y no cuestan igual. Y es bien conocido que en temas de seguros en general y de salud en particular, la letra pequeña es enorme. Antes de suscribir uno de estos seguros el paciente debe rellenar múltiples formularios con sus antecedentes y problemas de salud que determinarán el importe de su póliza y las coberturas proporcionadas. Un elemento destacado de estos formularios es la existencia de las llamadas "preexisting conditions", es decir, trastornos o enfermedades previas que podrán condicionar que la compañía rechace tu solicitud. Y los ciudadanos y los profesionales hablan constantemente de estos asuntos porque es un tema que preocupa, y mucho, a unos y a otros.

La clave me la proporcionó el Dr. Gumina cuando el primer minuto del primer día que nos conocimos y me identifiqué como médico de familia español me dijo: Ah, vienes de España. Allí tenéis Medicina socializada, ¿verdad? A menudo, cuando me presenta a sus pacientes les indica que procedo de España donde la Medicina es gratuita, lo que genera expectación entre ellos que, rápidamente, me preguntan por este tema y los más informados añaden, como en Canadá. Una señora mayor me dice que tuvo un tumor cerebral del que fue intervenida quirúrgicamente con buen resultado. El marido se apresura a comentarme que la intervención costó 100.000 dólares (unos 80.000 euros) que, afortunadamente para ellos, cubrió su seguro. No ocurre lo mismo en otros muchos casos en los que los ciudadanos no pueden afrontar los gastos médicos originados por su enfermedad y entran en serios problemas económicos o en aquellos pacientes que abandonan sus tratamientos médicos por no poder costear los medicamentos prescritos porque son muy caros.

Mi amigo me lo corrobora: «La Medicina en EE UU es de una injusticia social intolerable». Me dice que él paga más de 350 euros al mes pero que teme ponerse enfermo y tener que acudir al médico porque, a pesar de su buen seguro médico, el coste de la visita y el tratamiento médico le podrían suponer un gasto extraordinario considerable.

De la mano del Dr. Doyle he tenido la oportunidad única de acceder a todos los servicios del hospital donde también trabaja, el Jersey Shore University Medical Center de Neptune, New Jersey: enorme, con más de 3.000 trabajadores, complejo y sofisticado, con la más alta tecnología, completamente informatizado, deslumbrante. Por poner solo un pequeño ejemplo: su servicio de urgencias tiene capacidad para atender simultáneamente a 32 pacientes en sus respectivas habitaciones, con controles de enfermería espectaculares llenos de pantallas de monitorización de los pacientes y ordenadores por doquier. No quiero imaginar el importe de la factura de algunos de los pacientes que hemos tratado estos días durante su ingreso en servicios como la UCI, hemodiálisis, cirugía o una simple planta de hospitalización, si tendrán un buen seguro que cubra todos esos gastos o tendrán que hipotecar sus casas para financiar los cuidados de su salud. Y recuerdo en este punto el impactante documental titulado SICKO sobre el sistema de salud americano del irreverente director de cine Michael Moore. Demoledor.

Me preguntan mis colegas en repetidas ocasiones si en España sufrimos reclamaciones de nuestros pacientes y les digo que sí, pero con algunos matices. Los médicos de familia también tenemos que atender algunas reclamaciones, pero bastantes menos que determinados especialistas, tal vez porque conocemos bien a nuestros pacientes y les prestamos continuidad en los cuidados lo que parecen aceptar de buen grado como razonamiento sólido. Y cuando salgo del hospital veo un enorme anuncio de un importante bufete de abogados en el que ofrecen sus servicios a aquellos pacientes que crean haber sufrido algún problema durante su estancia hospitalaria. Y luego voy a casa, enciendo la televisión y sigo viendo anuncios de abogados que invitan a los espectadores a consultarles si han tenido algún daño o problema médico. Y entiendo la preocupación de mis colegas, incluso médicos de familia. Uno de ellos, apesadumbrado, me señala que su país no ha conseguido reducir sus elevadas tasas de mortalidad a pesar de toda la tecnología de que disponen y de la inversión económica que realiza en Sanidad.

La farmacia es otro elemento que suscita mi interés. Muchos seguros cubren parcialmente el gasto de los medicamentos, sobre todo si son genéricos, pero no muchos fármacos de marca. Es un tema que el médico debe continuamente negociar con su paciente y con su seguro y justificar (me comentan mis colegas que el papeleo con los seguros es agotador y requiere la participación de múltiples administrativos para gestionar tan ingente carga burocrática). La industria farmacéutica americana es muy potente y realiza campañas publicitarias bastante agresivas: he visto continuos anuncios en televisión en los que se habla de ciertas enfermedades y sus tratamientos y se invita a los pacientes a solicitar esos fármacos (que deben ser prescritos con receta) directamente a sus médicos. Aquí disponen también de la receta electrónica directa con la farmacia habitual del paciente que debe especificar para que el médico remita la prescripción electrónica a la misma.

A la salida del hospital y poco antes de despedirme definitivamente le indico a mi colega que he visto aspectos de la sanidad americana que no me han gustado mucho. Le señalo que en España intentamos proporcionar el mejor cuidado de salud a nuestros pacientes (que no necesariamente es el más caro) sin escatimar esfuerzos, y con un gesto no verbal y un pequeño comentario con la voz baja me da a entender que, en el fondo y como médico, está de acuerdo con mi planteamiento.

Han sido tres semanas realmente interesantes en las que he tenido la oportunidad de conocer de primera mano la realidad sanitaria americana y convivir con sus protagonistas, médicos de familia y pacientes. Y visto lo visto, no podéis imaginar lo orgulloso que me siento de vivir y trabajar en un país como España que en los últimos 30 años ha sido capaz de ofrecer a sus ciudadanos un sistema de salud, como el nuestro: universal, público, de calidad y gratuito, aún con sus múltiples problemas y defectos,. Aunque en los últimos años y por causas bien conocidas las cosas están cambiando y a qué velocidad.

Aprendamos, cambiemos lo que sea preciso para mejorarlo y hacerlo sostenible y valoremos lo que tenemos. Os aseguro que merece la pena.

Agradecimientos:

A los Dres. José Miguel Bueno, Richard Roberts, Michael Doyle y John Gumina, y a mi querido amigo de la infancia, el Dr. Luis F García, físico y escritor, residente en EE UU desde hace más de 30 años, que me ha brindado su casa, su hospitalidad y su amistad durante este tiempo.