ENTREVISTA
El conseller de Sanidad analiza el
nuevo modelo mixto de gestión y defiende que permite mantener una asistencia
«gratuita, universal y de calidad»
alberto caparrós / valenciaDía 29/04/2012 - 12.49h
Luis Rosado acredita una trayectoria de tres décadas
vinculado al sistema sanitario valenciano, en el que ha ejercicio desde médico
internista hasta su actual cargo de conseller. Como especialista en Medicina
Intensiva niega que la sanidad pública esté en la UCI. Al contrario, sostiene
que el sistema en la Comunidad Valenciana está «reconocido como uno de los
mejores de España» y defiende que el nuevo modelo de privatización de los
servicios no sanitarios reducirá el gasto sin mermar las prestaciones.
—¿En qué consiste el nuevo modelo mixto que se va a
aplicar?
—Es es el modo de mantener la sanidad pública,
gratuita, universal y de calidad, haciéndola además sostenible. Trataremos de
intensificar la colaboración público-privada, combinar la dinámica empresarial
de la empresa privada con el funcionamiento de lo público. Un único
adjudicatario se encargará de gestionar todos los servicios ya externalizados,
la logística y la gestión de las prestaciones suplementarias de un departamento
de salud. Todos ya están externalizados y gestionados por distintas empresas
dentro de un mismo departamento. La parte asistencial seguirá dependiendo de la
administración. Por utilizar y gestionar los departamentos, los adjudicatarios
tendrán que pagarán un canon anual y recibirán un presupuesto anual por parte
de la Conselleria en función de las personas que cubren.
—En qué beneficia a la Generalitat?
—Nos permitirá seguir manteniendo el mismo nivel
asistencial y los mismos servicios que se presta a los ciudadanos, pero
disminuyendo los costes. Contribuye a la sostenibilidad del sistema con un
ahorro estimado mínimo del 10% en la parte logística y de alrededor de un 15%
en la parte asistencial. Entre el ahorro sobre el gasto que generará y el canon
que pagarán las adjudicatarias, se estima un ahorro total de los consabidos 443
millones de euros anuales.
—¿Cómo afecta a los valencianos?
—Se trata de una medida de gestión, por lo que los
ciudadanos no notarán nada en la asistencia. Seguirán recibiendo el mismo
tratamiento o consultando a los mismos médicos. Este cambio al modelo mixto no
va a afectar a la asistencia que reciben los pacientes.
—¿Cómo es posible reducir el presupuesto en 1.000
millones y que no afecte a las prestaciones?
—Todas las medidas, salvo alguna tasa como la de
renovar la tarjeta sanitaria, pasan por mejorar la eficiencia del sistema, que
es uno de los mejores del mundo. Teníamos un modelo más basado en la burocracia
que en la gestión empresarial. Con esa mejora de la eficiencia ahorraremos
1.000 millones para evitar que exista déficit.
—¿En qué se basan esas medidas?
—Tratamos que compren juntos todos los hospitales para
aprovechar las economías a escala. Antes cada departamento actuaba de forma
independiente y ahora la Conselleria dispone de un mapa de recursos para evitar
que se adquiera material que no resulta necesario. A nuestros profesionales les
pedíamos antes que trataran bien a los pacientes, pero no que lo hicieran al
mejor precio. Ahora estamos teniendo resultados espectaculares. De hecho,
comprometimos un ahorro de 440 millones para 2012 y lo hemos conseguido ya en
abril sin recortes en la prestación sanitaria para ningún ciudadano.
—¿Por qué no se aplicaron antes medidas para abaratar
costes?
—Porque no había problemas económicos que acuciaran y
no se habían planteado los métodos para hacerlo de una forma eficiente.
—¿De qué forma se puede evitar que la Conselleria
acumule facturas sin presupuestar por 1.850 millones?
—Cumpliendo el presupuesto como buenos gestores.
Tenemos la obligación legal de conseguirlo. Lo que no podemos es dedicar más
dinero del que se recauda. Ingresamos lo mismo que en 2004 y eso nos obliga a
buscar la eficiencia hasta en nuestros comportamientos para evitar gastos
innecesarios. Si en casa no encendemos el aire acondicionado, tampoco lo
hacemos en el despacho.
—¿Cuál es la verdadera causa del déficit crónico que
supone para las arcas públicas la sanidad?
—La Comunidad ha sido infrafinanciada por parte del
Estado históricamente. La población en España ha crecido un 16% en los últimos
diez años y aquí un 25%. Además, el crecimiento de las prestaciones sanitarias
ha sido superior al de la economía. Se ha dedicado más dinero a la sanidad del
que se podía. Es posible que la cartera de servicios que ha creado España sea
superior a las necesidades de la población. Tenemos hospitales con camas
individuales, varios menús para los pacientes o televisiones de plasma que han
encarecido la sanidad. Todas las autonomías hemos querido tener hospitales, un
AVE y grandes eventos. Los políticos creamos una expectativa superior de la que
el país se podía permitir.
—¿Ha habido abuso por parte de algunos usuarios?
—No es una cuestión de abuso. El ciudadano no tenía
conciencia de que algo gratuito como la sanidad tiene un coste. La sanidad no
se puede utilizar sin control, porque el que sostiene el sistema es el
contribuyente.
—¿Cree que la implantación del copago disuadirá a los
pacientes?
—Sin duda, pero le matizo que la contribución —yo no le llamo
copago— farmacéutica es un modelo que ya existe en España desde hace
años. Ahora, ya no dependerá de estar en activo o jubilado, sino del nivel de
renta, que es más justo. El que menos tenga, o no paga nada o paga menos
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